viernes, 16 de mayo de 2014

MENOS DEPORTE Y MÁS FÚTBOL

Conforme agoniza la densa temporada con su reguero de golazos, de lesiones fatales, de glamour futbolero, de arrogancia verbal, de zarandeos múltiples, de compraventas inmorales, de árbitros errantes y de mediocridades sin fin, se hace más enérgica la obligatoriedad de las pasiones primarias. Para que este crescendo no se detenga, para que no cunda el pánico en la masa desasistida de su ración de circo, hay un canal que anticipa el paraíso en un pack de sesenta y cuatro partidos, esto es, unas cien horas de balompié, cuatro días íntegros concentrados en tres semanas.
Aunque muchos no lo sepan y otros lo hayan olvidado (por edad o por méritos propios), los rotativos y las tribunas parlamentales de la España tardofranquista conocieron a cierto ministro de sonrisa eminente al que la historia le adjudica un eslogan visionario: "Menos latín y más deporte". Dicho y hecho. Hoy día, deudores de ese modelo de modernización patria, los hijos y los nietos de aquella promesa ínclita nos dejamos engatusar, queriendo o sin querer, por la actualidad zalamera que los medios públicos y privados conceden a un espectáculo que nació deporte, o así se documenta, pero que desde hace décadas se expende como anestésico definitivo de buena parte de la ciudadanía, sobre todo masculina. ¿Quién dijo que la religión era el opio del pueblo? No solo prolifera el fanatismo tertuliano en los platós; ni siquiera los noticiarios más reputados se avergüenzan ya de su amarillismo servil y de su trato tendencioso: más de un tercio de su tiempo de informaciones se consume en un circuito previsible por banales ruedas de prensa y por patéticos lances en los entrenamientos (de fútbol, claro), ello cuando no sucumben a transitar por otros escenarios aún más zafios y bochornosos.
Enterrados el latín y el griego (y ahora la filosofía y la música y la plástica), minimizado el deporte a la consagración mediática de la élite triunfante (Gasol, Nadal, Alonso y los moteros velocísimos), ¡larga vida al fútbol!

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